sábado, 29 de marzo de 2014

Escúchame.

Escúchame, escúchame una vez más. Hoy ha sido uno de esos días en que me he sentido pequeño. A veces pienso que sólo tú estás a mi lado, hoja en blanco que aguarda mis palabras. Otras veces pienso que escribo mis quejas al tiempo, que las borrará poco a poco. El tiempo juega malas pasadas. Deja que pasen las cosas, que lo bueno dure poco y lo malo se alargue hasta lo insufrible. Aunque siempre podemos resignarnos.

 Pero hoy te escribo porque he visto un poco de esperanza. He visto como  una mirada de comprensión llegaba hasta dentro de mi alma y me iluminaba ténuemente, desde dentro. Aquella mirada bondadosa, acompañada de una sonrisa misteriosa y cálida. Aquella mirada que me decía que no estaba solo. Se acercó a mí. Sucedió todo tan deprisa…

 El tiempo apagó nuestro último beso y lo dejó en el olvido. Esta noche me la he pasado en vela, preguntándole a las cosas por qué pasan, por qué te dan la luz en medio de la noche para volver a quitártela. Y sé que tú no me escuchas, pero sé que al menos tú no puedes abandonar, hoja en blanco que aguarda mis palabras.

2 comentarios:

  1. Este texto es increíble. Te has ganado una nueva seguidora desde ya.

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  2. Gracias! La verdad es que es uno de los más íntimos que tengo y tenía dudas de publicarlo. Cuando lo escribí estaba triste.

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